Publicado en RELATOS el 18 de Octubre, 2006, 11:32
por ATHO
Entre estos viejos árboles con
sudario de nieve, un nudo de nubes amordaza las últimas estrellas. Dentro, el silencio del bosque,
espanta los centauros de colores que duermen sobre las zarzamoras. Las mariposas que se perdieron por
dédalos misteriosos en la primavera, esperan la llegada de las flores de
orégano, adorno de las montañas. Los cuervos, portadores de las almas de los
condenados, señalan el camino que lleva al otro lado del ocaso. Estos perfumes miran por doquier a
las cigarras que custodian el umbral del paraíso. En este momento, detenido en la
pureza del paisaje, recuerdo el olor de su piel como un perro el de su presa. Y
los trazos trenzados de un pentagrama imposible sobre su vientre. Son los
últimos poemas de amor que precipitaron de golpe mi tórrida pasión. Una
recóndita música de pétalos y lluvia, para olvidar sus silencios, hozan mi alma
como jabalís hambrientos. Jamás le mentí. Creí saberme
adivinado. Pero, el engaño estaba a mi vera, y yo no lo veía. Se vuelve triste el valle. Parece
invierno. El pasado se pierde entre el rumor de los pinos.
ATHO
11.05.06
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